El hongo cibernético del pantano
Me senté junto a la orilla. Escuchando el mar inmóvil, cerca del puente de tantos ojos. Aquél que asfalta la carretera de mi infancia. La que lleva del Cantábrico a la Meseta. De pronto surgió y comprendí que no era de este mundo. El hongo cibernético apartó las aguas y quedó eniesto, con su boina torcida, explorando su alrededor. Me detectó y desde entonces estoy así. Sin poder evitarlo. Sintiéndolo todo el tiempo. Perdido, pero con el don dentro de mí. Satisfecho, a pesar de todo.
Advertisement










Pues aprovecha el don, hasta que desaparezca,
Vino de vulcano, está investigando, pero se ha encontrado un “ser” extraño al que no puede descifrar. Que ese ser se haya quedado prendado, tampoco ayuda…
De repente te eché de menos y vine, como tantas otras veces a ver si habías publicado…
Musu