La parejita

 
Bicis de hotel para parejita francesa (Bourdeaux-enero 2009) Copyleft Elojoqueves 2009
Bicis de hotel para parejita francesa (Bourdeaux-enero 2009) Copyleft Elojoqueves 2009

Cada día la veía llegar en un viejo Opel Kadett de los 80. De color blanco, un cuatro puertas, con maletero diferenciado y pretensiones de coche mayor. Entra en el parking municipal al que está abonada en horario nocturno (de 20 h a 8 de la mañana y fines de semana y festivos completos).

Él la espera como si ese acto diario fuera lo más importante de toda su jornada. El Amor le impide ver más allá y, por ahora, eso está bien. Le da indicaciones para aparcar. Cada vez menos. Ella, después de sacarse el permiso de conducir, por fin va aprendiendo poco a poco a conducir.

La besa sin darle tiempo a que cierre la puerta del coche. La coge por la cintura levemente, sin posesividad, en un gesto que se está convirtiendo en una dulce costumbre.

Se cogen de la mano, suben las escaleras del parking y comienzan a caminar por la avenida en medio del ruido de los coches. El lugar es una carretera general que une Bilbao con San Sebastián y que al paso por el pueblo pretende ser una calle más sin conseguirlo. Su edad no supera los veintiún años. Ella lleva una falda corta y una cazadora de plumas oscura con un ribete de pelo sintético alrededor del gorro. Él arquea sus piernas al caminar, dando forma a sus vaqueros. En su andar se percibe el orgullo de un hombre feliz, que ha descubierto una de las cosas más bonitas de su todavía corta vida.

Pasean abrazados, cambiando la soledad del ipod de las personas de su edad por la más deseable de un ser humano que suspira por sus huesos. A esa altura siempre los pierdo. No es que pierda el interés por el asunto, pero me puede la prisa. Debo llegar a casa, poner la lavadora, recoger vete tú a saber qué cosa que quedó esparcida por la casa la noche antes, o esa misma mañana fruto de la hora y de la necesidad de encontrar cualquier cosa para vestirme o darme en el pelo.

Por eso no puedo asegurar que ya vivan juntos y el final de su camino esté en su casa de alquiler en una de las partes más baratas del pueblo. Quizá todavía viven en casa de sus familias y el final de la ruta diaria sea solo el portal de la casa de ella. Me inclino por lo segundo. De lo contrario quizás él ya no pusiera tanto interés en ir a recogerla al parking municipal cada noche.

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~ por Elojoqueves en 10/02/2009.

3 comentarios to “La parejita”

  1. Has hecho una bonita foto de un momento de amor, esos ratos compartidos que dan sentido al resto del día cuando estás enamorado. Con la emoción que revolotea en el estómago hasta que las pieles se juntan y llega la felicidad.
    Madeleine pone la voz perfecta.
    Un beso.

  2. Ay Karmela!!! El lunes te contaré el pedazo concierto de jazz que me voy a meter entre pecho y espada el sábado. Por qué me supuse que a la sra. Peyroux la conocías hace tiempo????

  3. Por supuesto! También la he podido disfrutar en directo, así que ya te digo que no te defraudará.
    Besos.
    Y lo de la manta…. está empezando, pero por ahora la química está funcionando bien.
    Más besos.

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